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LA FAMILIA.

Cuando hacemos alusión a momentos gratos, las sinapsis establecen relaciones superiores. Lo que significa alegrías, por cuanto no compaginan con la tristeza.

El hombre, es un ser especial al ser dotado por una capacidad excelsa de relación consigo, de donde aprende a establecerla con otros. En experiencia trascendente que le convierte en interesante por su determinación a ser feliz.

Razones muy válidas para establecerse en un contexto, formando grupos en relaciones de intereses, hasta llamarle familia. Expresión que denota a una alianza inteligente entre personas con una filiación de consanguinidad, fortalecida con otros lazos surgidos de los afectos, solidaridades, convicciones, eventos, trabajos, experiencias.

Es así, como usamos expresiones “hermano de sangre”, “hermano del alma”, para referirnos a quien nos unen sentimientos profundos de acompañamiento.

Cuando estamos inmersos en el hogar, este último se fortalece en las acciones que a diario realizamos para abordar las diferentes situaciones.

Al estar en ámbitos diversos, surgen fuerzas que permiten la presencia ahora conocida como virtual, que es el viaje de los sentimientos y afectos anidados en las personas relacionadas.

La familia, es el escudo protector del frágil cristal que desde las visiones tenemos, acerca de con quienes convivimos. Es la permanente relación de pensamientos, que a nuestro entender surgen desde, el amor  que se nutre de las palabras, gestos, procederes y pareceres.

Va más allá del espacio físico y mental hasta llegar a ser un espacio recreacional, emocional e intelectual. Que se evidencian cuando, por ejemplo, en la elaboración de la comida aparecen necesidades como salir juntos y adquirir en la tienda o en el huerto, los productos necesarios para su elaboración. Es un recreo que nos ocupa de alegrías, no siendo puntual sino algo opcional. De allí lo de recreacional. Se transforma en algo divertido, alejándolo de una imposición u obligación, que sí produce cansancio y hasta malestar.

Emocional, al ser el conjunto de sentimientos y expresiones que fluyen en las conductas de quienes la conforman. Donde también se consustancian con las alegrías generadas en el sano compartir. Las emociones son las niñas consentidas, que como seres humanos debemos alimentar bajo el cobijo de amarnos.

Así, caminemos juntos en la arena frente al mar, visitemos a un río y surquemos sus aguas, disfrutemos de los niños en su plática deportiva y vayamos al colegio a toda actividad que tengan , acerquemos el museo a nuestros espejos visuales, compartamos toda oportunidad para la reunión en el hogar o al aire libre, hagamos del libro la experiencia maravillosa de viajar,  tracemos en el lienzo y firmemos como Picasso, cantemos a cualquier hora, entonemos melodías con cualquier tamborcito… vivamos.

Lo intelectual, está plasmado en los genes y como cada quien es autónomo social, tenemos unicidad y originalidad en nuestras acciones. Esta, la intelectualidad, va asociada a la Libertad, presente en la medida seamos auténticos. Que traduce estar consciente de las potencialidades y debilidades que tenemos, al aceptarnos tal cual somos.

La mayor inteligencia está en el hecho de amarnos y querernos en el ámbito en el cual sentimos que somos felices. Lo intelectual de la familia está en proporcionar o plantear las soluciones, antes que los problemas marquen pautas. Aprendamos de los ríos, que nacen de los afluentes sin haber estudiado el cauce. Este se va construyendo en el camino. Así cada paso es acción que posibilita el manjar de conocer lo que en serendipia ha de venir.

La familia es pastel recreacional, emocional e intelectual, capaz de mantenernos niños en toda la existencia. Es Felicidad y Libertad.

 

Astudillo’s Group.

Autor: Eknow

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