Astudillo's Group

EL MAESTRO SUEÑA…

Con Libertad en la mente para reponer en sus ideas las energías requeridas, que permitan volver con ánimo y entusiasmo creativo, contagiante, a la escuela al siguiente día.

Con la esperanza de nutrirse de la sonrisa de los niños, quienes ahora le extrañan en el encierro no deseado, aturdidos por los cerrojos en casas y habitaciones.

Con la algarabía dibujada entre pasillos, espacios abiertos, áreas deportivas, cafetín, aulas, donde los pensamientos se transforman en palabras, gestos, acciones.

Con la silueta de los niños, quienes entre empujones desean siempre ser los primeros en el grupo.

Con la palabra elocuente, franca y sincera de niños tan despiertos, como los rayos del sol queriendo abrazarlos.

Con eso y todo cuanto la imaginación pueda albergar, sueña el maestro.

Quiere seguir visualizando sobre los mundos de ilusiones de los niños. Que se pueden marchitar, cual espejo roto reflejando rayas en lo cristalino del agua.

Donde se observa opaco. Sin reflejo en los pensamientos. Evidenciado en la falta de luces para que pueda:

Recibir un pago digno por su abnegada y noble dedicación, que permita llevar los nutrientes sustanciales de los alimentos a cada miembro de su hogar.

Vestirse y a los suyos, para sentir que bien tiene sentido su participación en los centros de formación, con la alegría de concederles abrigo.

Conformar un hogar, donde se sienta el calor de manos juntas para soñar con eventos que permitan asistir al parque al aire libre, cine y compartir palomitas con los suyos, entrar en una librería y comprar el libro que les produzca emociones, escuchar música de su preferencia, conectividad para hablar con otros, mirar a lo lejos y caminar descalzo sobre la arena de la hermosa playa, soñar con el posible viaje de vacaciones, vivir la alegría de estar vivos…

Hacer realidad el regalo al familiar o amigo, con el presente que siempre ha soñado conferirle, exigiéndole cortésmente “que cierre los ojos”.

Tener las posibilidades de mantener y reparar los elementos sustanciales para el funcionamiento del hogar.

Contar con las medicinas requeridas para el desarrollo normal de las actividades personales. Y la asistencia médica a los suyos, traducidas en paz social para todos.

Manifestar la alegría de solicitar un préstamo en el banco para la compra de: vehículo, casa, apartamento, terreno, finca, bicicleta, moto, lancha, microscopio, televisión, artefactos eléctricos, boletos, dispositivos móviles, etc., elementos naturales en una sociedad normal.

Ofrendar una cena de ocasión para festejar oportunidad especial de algún miembro del hogar.

¿Es que acaso, esto es anormal?

Anormal es lo que vive el maestro, al tener en los pensamientos la mente aturdida por cuanto nada de ello es posible de obtener o resolver.

Se perdió la alegría de soñar. Y el maestro sueña con el rescate de su alegría, al tener derecho a vivir con dignidad.

 

Astudillo’s Group.

Autor: Eknow

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